Templo de Musas
O cómo he acabado desvariando sobre museos
¿Cuando ha sido tu última visita a un museo? Me he dado cuenta de que hace mucho que no visito ninguno. A pesar de lo que me gustan y de lo bien que me sientan. Y es que muchos son espacios que cultivan el silencio como parte de la experiencia casi religiosa, a veces, que es apreciar una obra. Escuchas el sonido de tu propia respiración, la reacción de tu cuerpo ante lo que está viendo y sientes cómo tu mente se pone en marcha. Se pregunta por los colores, las formas, los sentidos y significados, el artista y su contexto… Como las flores, los museos son oasis de tiempo que buscan un hueco entre la rutina. Esperando esa mirada cómplice que les de la señal de que, al menos hoy y por un ratito, estás dispuesta a cruzar el umbral de su espejismo.
Museo es una palabra cuya etimología viene del latín “museum” y del griego “moyseîon” y significa “lugar o templo dedicado a las musas”, estas nueve diosas que, según la mitología, protegían las artes y las ciencias e inspiraban a artistas y también a pensadores. Una definición más que adecuada, no sólo porque algunos museos recuerden por su arquitectura a monumentos de la Grecia clásica, sino porque los museos albergan lo mejor de la inspiración de los artistas: sus obras. Unas obras en las que, además, muchos de ellos representaban a sus musas. Paulette Jourdain posó para Modigliani, Micaela Avogadro lo hizo para Matisse, Alice Prin o Kiki de Montparnasse fue la musa de Man Ray, Marie Florentine Royer, más conocida como Sarah Brown, se convirtió en la Lady Godiva de Jules Lafebvre, mientras que Elizabeth Siddal era la favorita de los Prerrafaelitas.
Y es que, si algo hemos hecho bien las mujeres a lo largo de la historia es ser admiradas por el estético ojo del artista masculino, ¿no? Como no se nos permitía la educación formal, pues a posar y por lo menos le sacabas buen partido al cuerpo de tu juventud. Algunos cuentan que la mujer pasó de musa pasiva a sujeto creador en el siglo XX, cuando los movimientos feministas de los 70 empezaron a dar visibilidad a muchas artistas silenciadas.
Pero lo cierto es que muchas de aquellas modelos eran, a la vez, artistas. Kiki de Montparnasse era pintora por derecho propio, Siddal era pintora y poeta, Victorine Meurent, modelo de Manet, fue también pintora. Antes que ellas, Sofonisba Anguissola se convirtió en la primera pintora renacentista de éxito, Artemisia Gentileschi destacó en la pintura barroca italiana inspirada por Caravaggio, en Países Bajos tenemos a Judit Leyster, cuya obra se expuso por fin en Holanda en 2021, Clara Peeters fue otra destacada pintora flamenca que llegó a El Prado hace 10 años, siendo la primera mujer artista a la que la pinacoteca dedicaba una exposición en sus 200 años.
Sí, confieso que me puede la pintura, pero también me gusta el trabajo en fotografía de Claude Cahun, quien, a comienzos del siglo XX, se atrevió a explorar la identidad: “Neutro es el único género que me viene bien”, dijo ya en 1930. También tenemos a Constance Fox Talbot, la primera mujer que hizo una fotografía, a pesar de que es a su marido, William Fox Talbot, a quien se considera uno de los pioneros del medio. La catalana Sabina Muchart fue una de las primeras fotoperiodistas y en Málaga abrió su propio estudio. También tuvo estudio propio la danesa Thora Hallager, autora de uno de los retratos más conocidos de Hans Christian Andersen.
Museum Week
Total, que quizás lo de “templo de musas” se queda ya un poco corto y también un poquito injusto porque la realidad es más amplia, más rica y diversa que la que representa la mirada masculina. ¿Podemos ver también qué las inspira a ellas? ¿Cómo ven el mundo? ¿Qué retratan? ¿Y otras minorías, qué visión tienen? Leí el otro día a alguien que se preguntaba si los museos están en crisis. Debajo había algún comentario que directamente abogaba por cerrarlos, porque son caros de mantener, y destinar ese dinero a la gente pobre de verdad. Al margen de esta lógica dudosa, esta semana se ha celebrado la Museum Week, una iniciativa apoyada por la UNESCO que surgió en 2014-2016, cuando los museos empezaron a dar el salto a las redes sociales como un nuevo canal con el que acercarse al público. A lo largo de una semana, del 1 al 7 de junio, cada día se dedica a un tema y se promueve con un hashtag a través de Internet para animar a la conversación.
Este año, uno de los grandes temas ha sido el papel de la IA en los museos: cómo se integra en la gestión de las colecciones, en el proceso de documentación, la mediación con los visitantes... Un tema delicado para estos espacios, que nacieron como “templo de musas” y hoy tienen que aprender a convivir con una herramienta entrenada gracias al talento de otros y que no sabe lo que son los derechos de autor. “¿Cómo serán los museos en diez, veinte, treinta años? ¿Qué papel desempeñará la inteligencia artificial en la forma en que se preservan las colecciones, se cuentan las historias y se atiende a las comunidades? Estas no son preguntas abstractas. Son las que los museos ya están empezando a responder, a través de experimentos, de fracasos y de imaginación”.
A mi me gustaría que se abrieran a representar la amplia variedad social del mundo. Los museos son una potente herramienta educativa y a veces pecan de perpetuar estándares para rellenar los huecos con la excusa de que “siempre ha sido así” o “es lo que parece más natural”. El problema es que la mirada más extendida no es la única mirada. Hay tantas obras que no se exponen, dejando nuestra historia incompleta… Esto te lo cuenta el documental “El museo invisible”. Para darle voz a ellas, el museo de El Prado, por ejemplo, ya tiene “El Prado en Femenino”. Centrado en Arqueología e Historia en femenino está el proyecto “Past Women”. Colectivo que me ha llevado a recordar este video de Mikel sobre cómo los museos nos engañan y que es una maravilla.
Eso sí, a mi los museos me seguirán despertando la curiosidad, animando a mi creatividad. Y, sobre todo, provocándome una paz tremenda. Su corazón contemplativo me aquieta la cabeza y el alma.





Otra fan de los museos!!!
Y... se puede considerar la visita a un museo el haber ido a una Experiencia Inmersiva? Si es que sí mi respuesta sería que "no hace mucho que fui a un museo, o mejor dicho a dos, a la de Pompeya y a la de Leonardo& Miguel Ángel.
Las dos fascinantes, con ganas de conocer más sobre lo visto, y si así hace que se fomenten las visitas a otros museos y que los más jóvenes se interesen por temas que ellos nombran "aburridos", mejor que mejor!!
Gracias por el artículo.
🫂🫂