Favoritos de enero
Año nuevo, viejas costumbres
Año nuevo, viejas costumbres. Convengamos que es lo más realista. Vuelven los favoritos del mes 😊
He pasado meses sin recopilar mis favoritos del mes, aquí o en cualquier otra parte, porque, como bien explica Sol Aguirre, creo que me sentía desconectada de todo. Estoy en paz con mi vida tranquila, que no es sinónimo de aburrida, pero de un tiempo a esta parte, durante esta fase como de recogimiento personal, parece que he ido dejando fuera aquello que me inspira. Estaba feliz con mi pequeña parcelita de calma, pero no parecía conectar con lo que esta cultura que nos impregna tiene para ofrecerme. Tan saturados de todo, ya no encontraba refugio para mi en series, películas, documentales o música. Porque leer sí que he seguido leyendo sin parar y ya hablaremos de ello. Pero es como si la actualidad de este mundo loco hubiera arrasado con todo lo demás, dejándome drenada al llegar a casa. Sin ganas de nada, salvo meterme bajo la manta, con los pies bien pegaditos a la estufa, mientras cualquier cosa me sirve para coger el sueño.
Así que no sé muy bien qué ha pasado en enero. Será el impulso del año nuevo o de los 100 días que parece que dura el mes, pero tengo material interesante que recomendar y eso me ha hecho recuperar este recopilatorio de libros, series, documentales y demás cosillas de este mundo que me han dejado alguna huella.
Libros
“Oh, qué espléndida música” de Dorothy Evelyn Smith. Esta novela me sirvió de refugio frente a la realidad, especialmente durante la sobreinformación de la tragedia de Adamuz. Smith la escribió en plena Guerra Mundial como evasión y eso es lo que ha sido para mi. “Oh, qué espléndida música” cuenta la historia de Ruan, una niña a la que le pasa de todo en la vida. Pero es una niña y los adultos no le cuentan claramente qué es lo que está pasando y por qué, así que ella sigue adelante cada vez mientras la llevan de un lado a otro. Ante todos estos cambios, se refugia en el Páramo y en su amigo David, soñando con no crecer nunca. Si bien la novela se queda en la superficie, hay algo que capta muy bien: Ruan sueña con vivir, en lugar de atreverse a hacerlo y enfrentar muchas de las cosas que le ocurren. Claro que con 7 años muchas veces no tiene las herramientas para hacerlo. Pero es que la Ruan adulta que nos relata su historia, a veces tampoco tiene las respuestas. A pesar de sus fallas, yo me he escapado con ella a ese Páramo, he disfrutado de su evocadora narración y de esa inocencia que transmite el no querer crecer y conservar siempre intacto aquello que te hizo feliz.
La vida. La vida adulta. Aquel lugar misterioso que me esperaba, todavía lejano. […] La vida era algo hermoso y terrible, algo con lo que soñar, pero no experimentar; como el lazo de seda rosa que no corté o el circo que no quise ir a ver. El día presente era tan dulce, tan dulce. Por qué preocuparme del mañana? Y como si el viejo Omar me respondiera, el libro se abrió y leí: Toma el pájaro en mano y olvida ya el resto; Oh, que espléndida música la del tambor lejano.
“Entre extraños” de Jo Walton. Podría haber estado eternamente leyendo el diario de Morwena. A sus 14-15 vive una tragedia familiar y acaba en un internado, dejando atrás su Gales natal. Aquí no sólo tendrá que intentar seguir adelante con las secuelas de lo que le ha ocurrido, también será la chica nueva, rara a ojos de los demás, que no consigue hacer amigos, le interesan poco las dinámicas del colegio y lo único que quiere es alejarse de su madre y leer libros, muchos libros, porque es muy fan de la ciencia ficción. Así que, de las primeras cosas que hace en esta nueva vida es ir a la biblioteca, descubrir el préstamo interbibliotecario y visitar la librería más cercana. Se mencionan tantos libros en este diario que la novela incluye un anexo especial en el que están listados alfabéticamente.
Pero lo que me ha parecido más llamativo de “Entre extraños” es su forma de tratar la magia. Morwena cree que su madre es una bruja de la que se tiene que proteger. Capaz de ver hadas, busca su ayuda, pero no sabe hasta qué punto involucrarse con la magia condiciona la vida de quienes se relacionan con ella. ¿Si se le acerca una compañera de clase queriendo ser su amiga: se acerca a Morwena por quien es o porque la magia ha influido en el destino de esa compañera y la maneja como si fuera una marioneta? Magia y libre albedrío es una relación muy interesante. Si os gusta la fantasía plagada de literatura, dadle una oportunidad.
–Bibliotrópico –dijo Hugh– Igual que los girasoles son heliotrópicos, porque buscan el sol de forma natural. Nosotros buscamos la librería.
Y un audiolibro de no ficción: “Amistad, un ensayo compartido” de Jacobo Bergareche y Mariano Sigman. A mi me gusta la no ficción y además en formato audiolibro me parece muy cómodo que, en este caso tiene el plus de estar narrado por los autores. Bergareche y Sigman llevan a cabo aquí una especie de experimento: Durante una semana montan una especie de estudio casero de radio en una nave e invitan a todo tipo de personas a que se pasen por allí y compartan qué es para ellos la amistad. Y es que en lo único en lo que estamos todos de acuerdo en este tema es cuando decimos “La amistad es…”. A partir de ahí, cada uno tiene sus límites, lo que está dispuesto a permitir y lo que no, a quién considerar amigo, etc.
Participaron unas 75 personas, si no recuerdo mal, entre ellas, nombres conocidos como Leonor Watling, Rosa Montero, Jorge Drexler… Y en base a lo que todas estas personas van compartiendo, los autores desarrollan un ensayo que aborda distintos aspectos de la amistad: Cómo de amigo hay que ser para considerarse amigo de toda la vida, la amistad en la infancia y los amigos de ficción, las traiciones que se permiten, si es posible que hombre y mujer mantengan una relación de amistad y nada más, etc. Es interesante para ver las diferentes perspectivas y ampliar tu visión del tema porque llegar a una conclusión es imposible.
En toda relación de amor hay una primera etapa en la que fabricamos para la otra persona el relato de quiénes somos y de dónde venimos. Quienes son nuestros padres, qué nos enseñaron los abuelos, dónde pasamos de niños los veranos y, cómo no, a qué jugamos con nuestros primeros amigos, aunque sólo fueran imaginarios. O, sobre todo, los imaginarios que quizás sean los que mejor ayudan a quien queremos que nos ame a entender quienes fuimos
Ya en otro momento os contaré todo lo que quiero leer o mi intención de leer clásicos este año. Creo que, pasados los 40, la cosa no se puede postergar más, ¿no? Pero antes tengo que armar mi Reading Journal para 2026, que aún no lo he hecho…
Series
“Emily en París”. Yo me lo sigo pasando genial con el mamarracheo de esta serie de Darren Star, creador de “Sexo en Nueva York” y también de “Younger”. Esta última sobre el mundo editorial y otra de mis favoritas que además ha llegado recientemente a Netflix, aunque ya hace años que terminó. “Emily en París” (o en Italia) es puro escapismo. Te diviertes viendo a gente guapa en grandes ciudades haciendo locuras mientras luce modelazos, algunos más acertados que otros. ¿Que no es creíble? Nop, pero creo que eso ya lo teníamos claro desde la primera temporada, cuando parecía que cada tío con el que Emily se cruzaba quería acostarse con ella casi únicamente por el hecho de ser una “exótica” americana. Un culebrón muy entretenido que te lo bebes sin darte cuenta. En estos tiempos creo que necesitamos reivindicar este tipo de producciones que nos hacen felices un rato y punto.
Hablaría también de “Amadeus”, aunque no la he terminado, o del regreso de “Terapia sin filtro”, pero se acaba de estrenar la tercera temporada y no he visto más que su primer episodio, con la aparición estelar de Michael J. Fox. Así que seguiremos informando. Pero es otra de estas series que me da la vida y de episodios cortos como “Emily en París”. Si no la has visto nunca, aunque ya la he recomendado antes aquí, la tienes en Apple TV. Es una maravilla tener a Harrison Ford haciendo tele.
Documentales
“Trump y el tecnofeudalismo”. Sé que he dicho que la actualidad está diezmando mi inspiración pero, a la vez, es como ese accidente en mitad de la carretera que no puedes evitar mirar. En este documental vemos hacia dónde parece dirigirse la democracia estadounidense, dejándolo todo en manos de multimillonarios tecnológicos. Musk, Zuckerberg, Bezos o el señor de Palantir, cuyo nombre no recuerdo, están reconfigurando la política y todo está empezando a tomar unos tintes distópicos un poquito preocupantes. Y no sólo para Estados Unidos, sino para el orden mundial.
“David Bowie: El último acto” (trailer). Este mes de enero se han cumplido 10 años sin David Bowie, todo un referente de creatividad para mi, y coincidiendo con este aniversario se ha estrenado en plataformas “David Bowie: El último acto”. Este documental hace un recorrido por su carrera para entender como llegó a ese último acto, a “Blackstar”, su testamento hecho arte. A mi me parece que además recoge bastante bien lo que le gustaba probar caminos distintos. Quería triunfar, ser una estrella, pero no quería vivir repitiendo siempre la misma fórmula. Cualquier documental de Bowie que veo después su muerte me deja con un sentimiento de tristeza por lo inquieto que era y todo lo que aún habrá podido hacer... La vida. Perdimos mucho con su marcha, pero siempre podemos recordarlo con documentales como este.
“The New Yorker cumple 100 años” (trailer). Sé que los documentales sobre cómo funcionan los medios o sobre el Periodismo en general quizás sean muy de nicho y no interesen a todo el mundo, pero soy periodista y no lo puedo evitar: me encanta ver los medios por dentro, cómo trabajan, cuáles son sus rutinas, soñar con trabajar ahí… Y si uno de esos medios es uno tan grande y tan histórico como The New Yorker, más todavía. En 2025, la mítica revista cumplió 100 años y en este documental –disponible en Netflix– vemos cómo ha evolucionado a lo largo de este siglo de vida. Desde cómo empezó, los grandes nombres que escribieron en sus páginas, cómo tratan los artículos y las viñetas, hasta sus famosas portadas. A mi me ha alucinado ver que es un medio en el que conservan este proceso clásico de trabajo de escritor y editor trabajando juntos en el texto o que tienen un amplio departamento para corroborar cada detalle de las informaciones que publican, es decir, para verificar fuentes y datos, lo que ahora llaman “fact checking”. Es una pasada.
En otro orden de cosas…
Estoy escuchando podcast como “Tras los libros” o “Las literatas”. Me gusta también mucho el de “Influrrealismo mágico”, aunque hace tiempo que no hay programas nuevos. Después de volver a Cat Power, me he tropezado en mi Spotify con un clásico olvidado: “Into my arms” de Nick Cave. A partir de ahí se abrió una puerta al pasado que me llevó a revisitar canciones como “Podcast from Italy” de Beirut o “Noche reversibles” de Love of Lesbian. Normal que mi Wrapped de Spotify me dijera que mi edad musical está en torno a los 60-70 años. Y lo entiendo: según su algoritmo, mi canción más escuchada es “I saw the light” de Todd Rudgren.
Para quitarme el disgusto he probado por primera vez un macaron. Yo siempre había tenido la idea de que eran algo así como mazapanes crujientes de colores cuquis, pero nada que ver. Me parece que están muy buenos y también que son un capricho puntual porque no son baratos. También he recogido mi primer libro del año del carrito de los libros gratis de la ONG de mi barrio: “Pinturas que cambiaron el mundo. De Lascaux a Picasso”. No descartes una nueva newsletter hablando otra vez de arte.
En cuanto a redes, aún me persiguen los propósitos y el “vuélvete irreconocible este 2026”. Estoy reconduciendo mi algoritmo hacia los libros, los journals, el dibujo… Y ahora no deja de aparecerme contenido que anuncia el 2026 como el año del offline o la vuelta a lo analógico. Y también pienso hablar de esto en algún momento este mes, que se cumplen 10 años desde que empecé a utilizar el método “Bullet Journal”. Estoy pensando en comprarle una libreta a mi perro. A analógica no me gana nadie. Y, a la vez sigo cultivando mi Jardín Digital. También me he vuelto a hacer la promesa de no escribir estar cartas tan al límite como que me faltan 4 minutos para que se cumpla la hora de envío…
Si es que cuando dicen que enero es eterno tienen razón.
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Muchas gracias preciosa, me han encantado tus palabras y el libro de "Entre extraños" me lo apunto pero lo de Trump ni harta de vino!!
😂😂😂😂
Este hombre me saca de mis casillas, es superior a mí.