Ejercicio de equilibrio
Ya estamos en junio... Otra vez! ¿En qué se nos va el tiempo?
¿Soy la única que está teniendo unos días un poco dispersos? Le echaría la culpa a la astenia primaveral, pero como está lloviendo en junio pues yo qué sé ya… Dentro de nada estaremos en verano, habremos alcanzado la mitad del año y miraremos la agenda pensando en cómo vuela el tiempo y en “por qué no he hecho todavía todo eso que tenía planeado”. Nos entra una especie de prisa, de agobio, similar a cuando se acerca el final del año.
Para ayudar un poquito con ese nervio que nos acecha, esta semana te planteo una pregunta: ¿Sabes en qué se te va el tiempo?
Es verdad que lo primero que tenemos que asumir siempre es que el tiempo es limitado y no podemos hacerlo todo, así que deja de esperar a que tu lista de tareas se quede vacía para tener tiempo libre porque es muy probable que eso no ocurra.
Si no tienes muy claro en qué se te va el tiempo, tengo un ejercicio que puede ser muy esclarecedor porque además te va a hacer ver si tu vida está más o menos equilibrada. Sí, vamos a poner la vida laboral y personal en una balanza para averiguar si trabajamos para vivir o vivimos para trabajar. Aunque puede que quizás no quieras saberlo… ;)
Pilla papel y lápiz que esto a mano siempre es más efectivo. Luego si quieres lo puedes pasar al calendario de Google que siempre es vistoso y manejable porque se puede editar fácilmente.
Apunta todos los días de la semana en la parte superior, en fila. Y las horas del día en una columna en la parte izquierda. Como si fuera un planificador.
Lo primero que vas a colocar en esos días, según sus horas, es todo aquello que para ti no sea negociable: las horas para dormir, las que son para el trabajo y otras tareas, del área que sean, que sean imprescindibles para que tú día salga adelante y que tienes que hacer sí o sí.
Si tienes tus rutinas de mañana o de noche, márcalas también.
Después, asigna también sus horas a aquellas cosas que haces por el bien de tu salud mental, más de “self care” o “autocuidado”, como tu ratito para leer, por ejemplo. Son cosas a las que no te gustaría renunciar en tu día a día porque te hacen sentir bien.
Algo de tiempo tenemos que hacer también para relacionarnos con los demás, para salir con los amigos, la pareja… Ese “tiempo de calidad”. ¿Te queda? ;)
Si te parece difícil, antes de pasar a este calendario, puedes hacer una lista con las distintas categorías para tener claro qué es lo que consideras imprescindible, cuáles son tus rutinas o tus momentos de self care.
He hecho algo rápido y básico como ejemplo con mi semana para que sea más ilustrativo.
Yo he colocado en morado aquellas cosas que son inamovibles: dormir, el trabajo, pasear al perro… En amarillo, el tiempo para “mis proyectos”; en rojo, los ratitos para mi; y en azul, para amigos, familia, etc. Por supuesto, mis semanas nos son siempre iguales, ni siquiera un día es igual a otro, y no tengo unas horas fijas para dedicar a muchas de mis tareas o proyectos porque tengo que tener en cuenta el calendario familiar, etc. Sabemos también que muchas veces la vida es la que nos lleva, hay imprevistos…
Así que tampoco te comas la cabeza por llenar cada espacio. No se trata de llenar el calendario hasta el último minuto y acabar con ansiedad porque no llegamos a todo. Ni de convertir este horario en una agenda que tengas que seguir a rajatabla y agobiarte si no es así.
Simplemente es un ejercicio que te da perspectiva para ver a qué dedicas tu tiempo y si te vuelcas demasiado en el trabajo y poco en disfrutar de esa libertad que se supone que nos tiene que dar el tener un trabajo. Libertad para dedicarte a tus aficiones y a disfrutarlas con tu familia y tus amigos. También es muy útil para conocer tus límites y tomar conciencia de lo que es importante para ti. Porque ya sabes que el día que mires atrás no importará la cantidad de tareas que hayas tachado, sino las experiencias que hayas vivido y los recuerdos que hayas conservado.
¿Has probado este ejercicio? ¿Y cumples con “la regla de los tres ochos”? Esa que dice que lo ideal es tener 8 horas para dormir, 8 para trabajar y 8 para el ocio. No sé si esto lo cumple alguien, pero sé que nunca viene mal recordar que trabajar más no significa tener más éxito y alcanzar una mayor realización personal. Así que tú preocúpate por encontrar tu equilibrio y ten siempre tu propia definición de éxito.
Feliz semana



