Cátedra de vida
O el famoso "yo soy más que tú porque mi vida es más sufrida"
Se abre el telón y aparecen dos amigas. Sucede el siguiente diálogo:
–La de cosas que he hecho hoy
–Dímelo a mi, que hago todo eso y 20 cosas más
[…]
–Qué día más largo
–Dímelo a mi que llevo en pie sin parar desde…
Esa persona que siempre hace más cosas que tú, su día es más largo que el tuyo porque madruga más y encima tiene el detalle de arreglarse un poquito para salir, no como tú, que estás que no te cuidas nada, ¿verdad? Luego quiere que le cuentes qué tal todo y tú piensas que para qué, si seguro que su todo será mejor que el tuyo.
Podría seguir, porque luego están los que te dicen que antes de los 30 tendrías que tal, que después de los 40 no puedes cual… Pero me voy a quedar con el diálogo de arriba porque lo he vivido en carne propia esta semana. Sí, no había pantallas de por medio, no era Threads, el Twitter de Instagram, donde esto parece que también se estila mucho, vete tú a saber por qué…
La cuestión es que hoy vengo aquí a pedir que, por favor, dejemos de sentar cátedra sobre la vida de los demás. ¿Que te caes de la cama todos los días a las 6? Estupendo. Yo me pasé años levantándome a esas horas y mira, aquí sigo. Ahora tengo la suerte de que no tengo esa necesidad. ¿Que te da tiempo a hacer 40 cosas en vez de 20? Yo que me alegro. Yo con 20 ya voy bien y si me sobra tiempo para descansar, leer un ratito y tal, ya ni te digo.
Perpetuar estas cosas sólo sirve para construir una sociedad que nos impone unas expectativas que no encajan con todo el mundo y como no todos encajamos en ellas, nos sentimos mal por no seguir el camino trazado, por no cumplir con lo que se espera y ser un bicho raro que en algo se ha tenido que equivocar, ¿no?
¿Qué haces que no eres un millonario emprendedor de éxito antes de los 20? ¿Con 30 años y sin carnet de conducir, aprovechado!? ¿Con 30 años y todavía en casa de tus padres? ¿Con más de 30 y sin hijos? ¿Es que no piensas tenerlos de verdad? ¿Y quién te cuidará cuando seas viejita? ¿Con 40 y usando TikTok?
Que digo yo: ¿Y qué te importa? Ni la solución que tú esperas obtener se va a materializar mágicamente por hacer la incómoda pregunta ni probablemente harás que la persona se sienta mejor, porque seguro que ya se come la cabeza por sí misma al respecto. ¿Que tú tienes todo eso y además haces 40 cosas? Pues muy bien. Te voy a dar una respuesta muy de los 90: ¿Y qué quieres? ¿Un premio?
El orto día escuchaba a un CEO británico, uno de estos jóvenes emprendedores de éxito que maneja 7 empresas y en un día te visita tres países distintos, etc. Decía que él no se quema porque le encanta lo que hace, está alineado con su vida y le gusta tanto que no le importa echar las horas que haga falta. Y que, cuando ya no puede más, que suele ser cada tres meses, le dice a su equipo que le cancele todo y desaparece. Aaaaaamigo… ¿Que tengas que cancelar todo y desaparecer cada tanto tiempo no es quemarse? A lo mejor no llegas al “burn out”, vale, pero tampoco me parece sano.
Esta misma semana me llegaba también la newsletter de una chica a la que sigo y que hablaba en la misma linea. Ella siempre se ha considerado extremadamente productiva, esforzándose por hacer la mayor cantidad de tareas en el menor tiempo posible. Pero resulta que ha estado de retiro unos días y que le ha sentado genial, que ahora sabe de la importancia de poner límites y disfrutar más del paisaje, en lugar de pasar corriendo.
Cada uno es libre de vivir su vida como mejor le parezca, faltaría más. Para eso estamos hablando aquí de no sentar cátedra sobre los demás. Lo que quiero ilustrar con esto es un problema básico... O un par de ellos que creo que están muy extendidos:
Primero, una definición errónea de productividad. No es hacer cuanto más mejor; sino saber centrarte en aquellas cosas que te hacen avanzar
Y segundo: Que te dediques a tu pasión porque es lo que te gusta y “está en alineada con tu vida” no te asegura evitar el “burn out”. Por experiencia lo digo. A mi me encantaba trabajar en la música, el mano a mano con los artistas para ayudarles en sus carreras, el ir a conciertos y festivales, que me invitasen a eventos… Era lo que quería hacer y, oye, que me sorprendió el “burn out” sin yo esperarlo y cerré todo. Así que cuidado con eso de “dedicarte a tu pasión” porque las pasiones también nos agotan si las llevamos al límite.
Muchas veces, una u otra cosa –también las dos– acaba derivando en estas actitudes que describía al principio. El “es que donde tú haces 20 cosas, yo hago 40”. Nos sentimos poseedores de una especie de superioridad que nos lleva a pensar que la culpa es del otro por no hacer suficiente y porque si yo voy con la lengua fuera por la vida, tú también, que te lo digo yo. Y ya está, así de fácil acabamos dictando sentencia sobre lo que hacen los demás porque no lo hacen de forma tan sufrida como nosotros, como nosotros esperamos que lo hagan. Así que repito: ¿Y a ti qué te importa?
Vive y deja vivir, sobre todo en domingo 😉

